Yo libero...
Yo libero a mis padres de la sensación de que han fallado conmigo.
Yo libero a mi hijos de la necesidad de traer orgullo para mi, que puedan escribir sus propios caminos de acuerdo con sus corazones, que susurran todo el tiempo en sus oídos.
Yo libero a mi pareja de la obligación de completarme, No me falta nada, aprende con todos los seres todo el tiempo.
Agradezco a mis abuelos y antepasados que se reunieron para que hoy respire la vida.
Los libero de las fallas del pasado y de los deseos que no cumplieron, conscientes de que hicieron los mejor que pudieron para resolver sus situaciones dentro de la conciencia que tenían en aquel momento.
“ Yo los honro, los amo y reconozco inocentes”
Yo me desnudo el alma delante de sus ojos, por eso ellos saben que yo no escondo ni debo nada, más que ser fiel a mí misma y a mi propia experiencia que, caminando con la sabiduría del corazón, soy consciente de que cumplo mi proyecto de vida, libre de lealtades familiares invisibles y visibles que puedan perturbar mi paz y felicidad, que son mis únicas responsabilidades.
Yo renuncio al papel de salvador, de ser aquel que uno o cumple las expectativas de los demás.
Aprendo a través y solo a través del AMOR, bendigo mi esencia, mi manera de expresar, aunque alguien no me pueda entender.
Yo me entiendo a mí mismo, porque solo yo viví y experimenté mi historia, porque me conozco, sé quien soy, lo que siento, lo que hago y por qué lo hago.
Me respeto y me apruebo.
Yo honro la divinidad en mí y en ti... Somos libres.
(Antigua bendición Nahuatl, escrita en el siglo VII en la región central de México, que trata de perdón, cariño, desapego y liberación)


